1 abr. 2018

Taller de escritura

¡Lo hicimos! Nos llevó mucho tiempo y algún que otro quebradero de cabeza, pero teníamos mucha ilusión por este Taller de Escritura Griega y Latina. Y creo que ha sido todo un éxito.





Los alumnos de 3º que vinieron al taller aprendieron a escribir como los antiguos romanos. El latín es una lengua con muchos siglos de historia y los gustos en cuestión de caligrafía han cambiado mucho, así que hay muchísimos estilos de letra. La ciencia que se dedica a estudiar las formas de escribir en el pasado se llama paleografía, y es una disciplina importantísima tanto para filólogos como para historiadores.



Comenzando con la caligrafía latina, nosotros nos hemos centrado en dos estilos de escritura: la capital rústica y la uncial. Las dos se utilizaban sobre todo para escribir libros, aunque normalmente la capital se usó en libros paganos y la uncial en textos cristianos. En la Edad Media, incluso, se llegaron a utilizar las dos en una misma página: la capital para los títulos y la uncial para el texto.



La capital rústica se escribía con pluma o también con pincel sobre rollos de papiro, y trataba de imitar la letra capital que se utilizaba en las inscripciones monumentales, que todos conocemos (la capital cuadrada); fue el estilo de escritura más usado hasta el siglo V. El tipo de útiles de escritura y la superficie utilizada condicionan mucho la forma de las letras; la capital rústica es una letra muy vertical, con pocos trazos curvos. Nosotros utilizamos rotuladores de punta de pincel para nuestros originales marcapáginas:





Después pasamos a otro estilo de escritura posterior (a partir del siglo IV), la uncial. Esta letra se escribía con pluma sobre pergamino, que es una superficie más rugosa que el papiro, no resbala y por ello se pueden hacer trazos redondeados. Esta escritura será la base de los distintos estilos de escritura que se desarrollarán en la Alta Edad Media Europea, hasta la escritura carolingia en el siglo IX que será la letra preferida hasta la llegada de la gótica. Aquí, como no tenemos plumillas, utilizamos rotuladores de caligrafía de punta biselada y mirad qué marcapáginas y marcos de fotos: 






Algunos chicos se atrevieron a escribir en griego, utilizando una versión de la escritura griega uncial, que en realidad es la letra en la que se inspirarán los escribas romanos para crear la uncial latina. Es muy antigua, no sabemos cuál es exactamente su origen, pero se utilizó hasta al menos los siglos IX y X, cuando comenzó a popularizarse la letra minúscula: 





Sí, todas estas son letras “mayúsculas”. En realidad, en esa época, no hablaba de mayúsculas y minúsculas, porque éstas no existían. Fijaos bien en que todas las letras tienen el mismo tamaño y no se unen las unas a las otras, no hay ligaduras. Las minúsculas aparecerán mucho más tarde, en la Edad Media, y se caraterizan porque hay letras con trazos más altos (como la “b” o la “d”) y letras con trazos más bajos (“como la “p” o la “g”). Las unciales y la capital tienen todas la misma altura, salvo alguna que escapa un poco por arriba o por abajo, y se pueden escribir perfectamente en una pauta trazada por dos líneas paralelas; una letra minúscula necesitaría cuatro líneas. 

Diseñar decoraciones con letras es fácil, divertido y relajante. Ahora está de moda y lo llaman “lettering”, que parece que suena mejor... pero, como veis, no hay nada nuevo bajo el sol: 


nihil novum sub sole





Si os gusta el tema, hay muchos libros que os pueden ayudar a aprender otros estilos de escritura. Lo importante es seguir las instrucciones que marcan el orden y la dirección de los trazos, y utilizar el material adecuado. Ahora mismo hay muchos rotuladores a precios bastante económicos que dan muy buen resultado como veis, aunque lo ideal sería que os atreviérais a hacerlo con plumillas de caligrafía. ¡A ver quién se anima!